miércoles, 6 de mayo de 2015

-BIOGRAFIAS:EVA PERON (Evita)-1919-1952-


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Pocas mujeres han alcanzado en la historia universal la fama y trascendencia de Eva Perón, de ahí el interés que su persona ha despertado en los más apartados rincones de la Tierra, manifestado en la cantidad de obras musicales, películas, documentales, biografías, artículos y representaciones que han visto la luz en todos los países del mundo.
Una infancia difícil
Eva Duarte de Perón nació en el campo La Unión, próximo a Los Toldos, típico pueblo rural de la provincia de Buenos Aires próximo a la ciudad de Junín, el 7 de mayo de 1919.
Su padre, Juan Duarte era un  poderoso arrendatario de Chivilcoy, descendiente de vascos y militante activo del Partido Conservador. Favorecido por las leyes vigentes, Duarte se apropió de tierras pertenecientes a la comunidad mapuche para dar forma a un establecimiento rural que sería fuente de trabajo de numerosas familias de la región.
La madre de Eva, Juana Ibarguren, era hija de una puestera de aquellos campos, Petrona Núñez, descendiente de españoles y de Joaquín Ibarguren, vasco, propietario de un carro con el que se ganaba la vida. 
Duarte era casado y padre de seis hijos cuando formó una familia paralela con Juana Ibarguren, con quien tuvo cinco vástagos extramatrimoniales, Eva y Juan Duarte entre ellos.
El 8 de enero de 1926 Juan Duarte falleció en un accidente automovilístico cerca de su ciudad natal dejando a su familia ilegítima completamente desprotegida. Eva jamás obligaría que tanto a ella, como a su madre y sus hermanos se les prohibió la entrada al velatorio y que recién después de un escándalo con la familia, se les permitió incorporarse al final del cortejo fúnebre que llevaba los restos de su poderoso padre, ello gracias a la intervención de un familiar que en esos momentos desempeñaba las funciones de intendente municipal de Chivilcoy.
Inmediatamente después debieron abandonar los campos que fueran propiedad de su progenitor y así fue como se establecieron en la humilde vivienda de ladrillos de la calle Francia, en las afueras de Los Toldos, que hoy se ha convertido en museo y atractivo turístico.
Aquello marcó profundamente a la niña fortaleciendo en extremo su temple y su espíritu.
Para mantener a sus hijos, doña Juana Ibarguren debió trabajar como costurera. El pueblo, asentado sobre las tierras que ocuparan las tolderías del legendario cacique Coliqueo vivía, pura y exclusivamente de la actividad agrícola y ganadera después de desplazar a los indios y facilitar el asentamiento de blancos y europeos.
Evita recién ingresó a la escuela primaria en 1927, cuando contaba siete años de edad y como no demostró mucha facilidad por los estudios, debió repetir el segundo grado.
En aquellos años, la niña y sus hermanos debieron soportar muchas humillaciones, una de las peores al ingresar al aula donde casi siempre alguien escribía en el pizarrón “Vos no sos Duarte, sos Ibarguren”, en alusión a su condición de hijos naturales o cuando despectivamente la llamaban “Chola” pese a que de india no tenía nada y poseía marcados rasgos europeos.

Sus años en Junín
En 1930 doña Juana Ibarguren decidió radicarse en Junín, ciudad mucho más importante que el poblado rural en el que vivían, fortalecida su economía familiar por los aportes que realizaban sus hijos Blanca, Elisa y Juan Ramón, quienes habían conseguido empleo. Eso le permitió a Erminda ingresar en la Escuela Normal Nacional para ser maestra y a Evita hacer lo propio en la Escuela Nº 1, que llevaba el nombre de su benefactora, Catalina Larralt de Estrugamou.
Primero se instalaron en una casa alquilada, sobre la calle Roque Vázquez 86 y luego, cuando Juan Duarte ingresó como vendedor en la fábrica de jabones Guereño, en una un poco más amplia, en Lavalle al 200, pasando luego a una tercera en Winter y finalmente a la de Arias 171, todas ellas alquiladas. Fue ahí donde Evita comenzó a analizar la posibilidad de convertirse en actriz.

Carrera artística
En 1935 Evita viajó a Buenos Aires junto a su madre, para probar suerte en el ambiente del cine y del teatro. Consiguió un papel de reparto en la Compañía Argentina de Comedias que encabezaba la gran actriz Eva Franco y el 28 de marzo de ese mismo año debutó en el Teatro “Comedia”, con la obra La Señora de los Pérez
A comienzos del año siguiente se incorporó a la compañía de Pepita Muñoz, Eloy Álvarez y José Franco y en el mes de mayo se fue de gira por el interior. 
A su regreso, pasó a la agrupación de Pablo Suero, debutando en el Teatro “Corrientes” con un papel secundario en Los Inocentes, con la que viajó a Montevideo al año siguiente. De regreso en Buenos Aires, se incorporó a la compañía de Armando Discépolo y poco después comenzó a posar para avisos publicitarios y a trabajar en la radio. 

En 1939, Pascual Pelliciota le propuso sumarse a la compañía de Radio Mitre para hacer radioteatro, una actividad muy en boga en aquellos días y el 1 de mayo pasó a Radio Prieto para estrenar Los jazmines del 80. Radio El Mundo y Radio Argentina también la vieron pasar por sus estudios y en esas estuvo hasta que en 1943 Radio Belgrano, de Jaime Yankelevich, la contrató para el célebre ciclo Biografía de Mujeres Ilustres, que se emitiría ininterrumpidamente hasta 1945.

Su primer actuación en cine tuvo lugar en 1937, en la película “¡Segundos afuera!” y luego consiguió otros papeles secundarios en  “La carga de los valientes” (1940), “El más infeliz del pueblo”, con Luis Sandrini  y “Una novia en apuros”, ambas en 1941.
Un primer antecedente de la militancia política de Evita lo encontramos el 3 de agosto de 1943, cuando tomó parte en la fundación de la Asociación Radial Argentina (ARA), en la que llevó a cabo una actuación gremial discreta. 

Dos meses antes se había producido el golpe de Estado que derrocó al gobierno conservador del Dr. Ramón S. Castillo y le abrió a su futuro esposo el camino al poder.

Juan Domingo Perón
Eva conoció a Perón al año siguiente, el 22 de enero de 1944, cuando se llevó a cabo un gran acto en el estadio Luna Park, para recaudar fondos destinados a la ciudad de San Juan, arrasada por un violento terremoto.
El evento, organizado por la Secretaría de Trabajo y Previsión, de la que Perón era titular, contó con una presencia multitudinaria, que se dio cita en el lugar para presenciar la condecoración de las personas que más habían trabajado en la recolección de dinero. Perón, que en sos momentos era viudo, quedó flechado con la joven actriz y al mes siguiente le propuso irse a vivir con él a su lujoso departamento de la calle Posadas, en el barrio de Recoleta.


 Poco después, el carismático líder solicitó al capitán Manuel Federico Villegas, su amigo y secretario de Radio y Difusión del régimen militar, un papel para su flamante pareja en alguna radionovela y de ese modo, la muchacha provinciana comenzó a trabajar en dos obras que en su momento tuvieron gran repercusión, “Tempestad” y “Reina de Reyes” al tiempo que se convertía en la voz oficial de “Hacia un futuro mejor”, programa patrocinado por la mencionada Secretaría de Trabajo y Previsión, que tenía por finalidad difundir los logros y conquistas sociales de esa dependencia, es decir, los de Juan Domingo Perón.
Pero su gran salto al estrellato llegó a través de los Estudios San Miguel, que la convocaron para rodar dos películas que hoy se han convertido en objeto de culto, “La cabalgata del circo”, dirigida por Mario Soffici y Eduardo Boneo, con Hugo del Carril y Libertad Lamarque en los papeles principales y “La pródiga”, que por presiones de Perón, nunca llegó a estrenarse.

Su carrera política
Ese mismo año, Evita resultó electa presidenta de la Asociación Radial Argentina y en esas funciones se encontraba cuando se produjo el movimiento revolucionario del 17 de octubre de 1945 que catapultó a su futuro marido al poder supremo.
Todo comenzó el 8 del mismo mes cuando el general Eduardo Ávalos exigió por la fuerza la dimisión de Perón de todos los cargos que ejercía, a saberse, secretario de Trabajo y Previsión, ministro de Guerra y vicepresidente de la Nación.
El líder justicialista dimitió al día siguiente y después de refugiarse con Eva en diferentes domicilios, uno de ellos el de Elisa Duarte, fue detenido y enviado solo a destierro en la isla Martín García, donde vivió tres días de incertidumbre mientras en Buenos Aires, sus seguidores ponían en marcha el movimiento que habría de proyectar su figura a la primera magistratura.
Perón llegó a la isla el 13 de octubre y se alojó en una vivienda de la población, la Casa-Intendencia, donde escribió varias cartas y efectuó algunas caminatas, en espera de los acontecimientos.


 En una de aquellas misivas, le recomendó a su amigo, el coronel Domingo Mercante, que durase se ausencia se hiciese cargo de Evita y en otra, fechada al día siguiente de su llegada, le dijo a su futura esposa que ni bien dejase la isla, se casaban y se iban a vivir a algún lugar del extremo sur patagónico (se refería a la provincia de Chubut, donde había pasado parte de su infancia), donde pensaba vivir con ella tranquilo y escribir un libro sobre su gestión, su arresto y lo injusto de su situación.
Por entonces, dirigentes sindicales liderados por Cipriano Reyes, activista del gremio de la carne, trabajaban febrilmente para exigir la liberación de su líder y traerlo de regreso y de ese modo, dos días después, se produjo la gran movilización que llevó a Perón al poder.
Temerosos de la situación, el 16 de octubre los militares mandaron buscar al futuro presidente, quien se hizo internar en una habitación del 11° piso del Hospital Militar, donde montó su cuartel general, asistido por sus colaboradores más cercanos.
Aunque Evita estuvo presente en ese momento, no tomó parte en la movilización organizada por Cipriano Reyes, como han asegurado varios historiadores. Su meteórica carrera política comenzaría unos días después, cuando se puso en marcha la campaña presidencial para los comicios del 26 de febrero de 1946.

Nervio motor de la Revolución Justicialista
El 22 de octubre de 1945, Perón y Eva contrajeron matrimonio civil en la Escribanía Ordiales, de Junín, ubicada en la intersección de las calles Arias y Quintana y el 24 del mismo mes lo hicieron en la iglesia de San Francisco, de la ciudad de La Plata.
La carrera política de Eva Perón comenzó a fines de 1945, durante la campaña electoral para las elecciones del 24 de febrero de 1946. Como nunca antes se había visto en la historia argentina, la esposa del candidato se paseó con él durante las giras proselitistas recorriendo el país de una punta a la otra y haciéndose presente en actos, mítines y conferencias.
Inmediatamente después de las elecciones, en las que su esposo se impuso por el 54% de los votos, Evita inició una vigorosa campaña por el reconocimiento de los derechos de la mujer, en especial, el sufragio femenino, propuesta que dejó entrever en su primer discurso público, el 27 de febrero de ese año, durante un acto organizado por el partido vencedor para agradecer a los sufragantes su confianza. A los pocos días, se puso a trabajar activamente en el proyecto de ley que fue presentado el 1 de mayo en el Congreso, génesis de la Ley 13.010 de Igualdad de derechos políticos entre hombres y mujeres, sancionada el 9 de septiembre del año siguiente.
El 26 de julio de 1949 se llevó a cabo la gran convención en el Teatro Nacional Cervantes en la que Eva Perón fundó el Partido Peronista Femenino, poderosa fuerza política de la que fue designada presidente por unanimidad. El mismo se organizó en base a las hiperactivas unidades básicas femeninas que se organizaron en los barrios de la Capital Federal y en todas las ciudades y pueblos del país, destacando por sobre todas las sindicales, integradas por activistas a sueldo y las ordinarias, formadas por trabajadoras rurales, amas de casa y empleadas domésticas.
Evita logró que el 33% de los cargos públicos fuesen reservados a las militantes de su partido, controlando, de ese modo, un amplio sector del espectro político, medida que la convirtió en la figura más poderosa e influyente del movimiento, después de su marido.
Eva Perón también promovió la igualdad jurídica en el matrimonio y la patria potestad, estableció fuertes vínculos con los trabajadores y los sindicatos de toda la nación y puso en marcha programa colosal en beneficio de los trabajadores y las clases necesitadas.

La Gira del Arco Iris
En el mes de junio de 1947, la primera dama argentina emprendió la gran gira europea que la llevó en calidad de embajadora del régimen por los principales países del continente, a saberse, la España de Franco, Italia, Francia, Portugal, Suiza y el Vaticano.
La idea fue establecer vínculos comerciales con esos países y estudiar a fondo sus sistemas de obras sociales para compararlos con los de su país y en ese sentido, fue recibida por las principales autoridades de las naciones que visitó, ovacionada en España, Italia y Portugal, admirada en Francia y agasajada por el mismísimo Papa Pío XII, aunque soportó algunas muestras de oposición en Suiza e Italia.
Durante el viaje de regreso se detuvo en Brasil, con el objeto de asistir a la convención de entidades sindicales que se iba a llevar a cabo en la capital de ese país y en Uruguay, escala previa a su llegada a Buenos Aires.

Abanderada de los humildes
Decidida a encarar un ambicioso programa de ayuda social a las clases necesitadas, Evita dio forma a la Fundación Eva Perón, una institución de magnitud nacional destinada a cubrir las necesidades del proletariado, los necesitados y los enfermos.
La entidad, atendida personalmente por su fundadora, comenzó a funcionar en el Ministerio de Hacienda y posteriormente en el Ministerio de Comunicaciones, en lo que hoy es el edificio del Correo Central, donde se formaban largas colas de ciudadanos que acudían a solicitar ayuda, a buscar empleo o pedir protección.
Al reunir en su persona las funciones de Primera Dama con las de presidenta del Partido Peronista Femenino y la Fundación Eva Perón, la joven esposa del primer mandatario argentino se convirtió en la figura más poderosa del país después de Perón.
Comenzó de esa manera una febril actividad que se vio materializada en obras de envergadura tales como hospitales, salas de primeros auxilios, maternidades, escuelas, hoteles, centros recreativos, colonias de vacaciones para la infancia y la tercera edad, hogares para ancianos, hogares para las empleadas, ciudades estudiantiles, ciudades universitarias, instituciones deportivas y culturales, hogares para los desamparados y los enfermos, asistencia médica y social para los necesitados.
La República de los Niños que se construyó en la localidad de Gonnet e inspiró a Walt Disney, fue creación suya; la búsqueda de trabajo para los desocupados a lo largo y ancho de todo el país fue una tarea que encaró y supervisó personalmente, lo mismo la inspección de centros de salud, establecimientos educacionales y hogares de tránsito, la construcción de viviendas y barrios obreros, la atención sanitaria, la educación, la política de subsidios y becas e incluso la asistencia solidaria a países necesitados, entre ellos Estados Unidos e Israel, tarea grandiosa que proyectó su figura a niveles internacionales ya que, hasta entonces, no se había registrado nada similar en la historia de las naciones.
En 1948 la Fundación Eva Perón trasladó su sede al edificio greco-romano de Paseo Colón 850, construido especialmente para ella, hoy asiento de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, donde su titular atendió especialmente a decenas de miles de pobres, enfermos, campesinos, trabajadores y desocupados que se acercaban hasta allí para solicitar ayuda, otorgándoles créditos, consiguiéndoles viviendas y trabajo, proveyéndoles de herramientas y elementos para iniciar una actividad y atendiendo especialmente a las personas mayores, una de sus grandes preocupaciones, para quienes mandó redactar e hizo aprobar el Decálogo de la Ancianidad (28 de agosto de 1948).

Pasión y muerte de Evita
El 22 de agosto de 1951 tuvo lugar el multitudinario Cabildo Abierto del Justicialismo, convocado por la Confederación General del Trabajo en la Av. 9 de Julio con el fin de exigir la candidatura de Evita a la Vicepresidencia de la Nación, acompañando la fórmula de Perón para un nuevo período presidencial. Ese día, dos millones de personas se dieron sita en el lugar para pedir a gritos que Eva Perón aceptase el cargo. Sin embargo, después de cuatro horas en las que le pueblo solicitó una y otra vez que aceptase el puesto, la Primera Dama declinó debido a su grave estado de salud, decisión que dio a conocer a través de la radio por cadena nacional, nueve días después.
Evita había manifestado la gravedad de su enfermedad por primera vez durante un acto del Sindicato de Taxistas, el 9 de enero de 1950, cuando repentinamente, se desmayó. Un año después le ocurrió lo mismo en dependencias de la Fundación y sometida a un exhaustivo análisis, fue operada el 5 de noviembre del mismo año por el médico norteamericano George Pack, traído al país especialmente.
El avance e su enfermedad no le impidió dar un último discurso el 17 de octubre de 1951, ante otra multitud que se dio cita en la histórica Plaza de Mayo. En la oportunidad, Evita volvió a pedirle al pueblo que siguiese a Perón hasta las últimas consecuencias y cumpliese su voluntad. Su deterioro físico era evidente pero aún en esas condiciones, tuvo las fuerzas suficientes como para acompañar a su marido durante la ceremonia de juramento para su segundo período presidencial en el Congreso y de pasearse a su lado en el vehículo descapotable, mientras recorría las calles de la ciudad. En esa oportunidad, al igual que el Cid Campeador, se hizo sujetar a un armazón metálico especialmente instalado en el vehículo, para mantenerse de pie.
Eva Perón entró en coma el 8 de julio de 1952 y falleció dieciocho días después, en medio del pesar  de todo su pueblo.
Las honras fúnebres que se le dispensaron fueron de una dimensión jamás vista en América y llegaron a superar las de reyes y estadistas europeos.
Su cuerpo fue embalsamado y después de ser velado en el Congreso Nacional durante catorce días, fue conducido a la Confederación General del Trabajo, donde fue depositado y permaneció en custodia, hasta la caída del gobierno peronista.

Su legado
Evita se entregó a la política con tal apasionamiento y fanatismo, que eso le costó la vida. Legó a la posteridad grandes obras y conquistas sociales trabajando con un fervor nunca visto por los desposeídos, los niños y los ancianos. Hoy se la recuerda por su compromiso, su ímpetu, su fogosidad y su tremenda fuerza, cualidades que le permitieron encarar una cruzada sin igual, secundado a su esposo cuan leal escudera en la gran revolución social que puso en marcha.

-Argentina-Hs:8:36 P.m-Fuente:Investigacion:Alberto Costacurta Grossetti-Edicion:Mirta B Costacurta y Corresponsales de FILEALIEN-46-  http://filealien-46.blogspot.com Correo de contacto: arnold462009@hotmail.com-

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