miércoles, 10 de febrero de 2010

-NASA-VIAJE A NINGUNA PARTE-



En este artículo el analista espacial Rand Simberg muestra su disconformidad con el astronauta residente Tom Jones y su artículo "NASA: un viaje a ninguna parte". Jones cree que la propuesta de presupuesto de Obama está en la dirección equivocada y que debería ser la NASA, y no las compañías privadas, quien debería liderar el regreso a la Luna. Simberg sostiene en cambio, que el nuevo rumbo, marcado entre el presupuesto del Presidente, alberga promesas de progreso real.Durante la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico, muchas tribus indígenas tuvieron su primer contacto con la civilización y su tecnología avanzada. Cuando llegaban los norteamericanos y aclaraban la jungla, construían una torre de control y los aviones bajaban del cielo transportando comida enlatada, baratijas, combustible y otros suministros. Después de la guerra los norteamericanos se fueron casi todos, pero sus recuerdos permanecieron. Muchos de los nativos, resultaron transformados para siempre por la experiencia, y decidieron imitarlos. Aclararon sus propias zonas de selva, construyeron torre de control en lo alto de una palmera, y esperaron el retorno de los aviones, trayendo el maná de los cielos. Desgraciadamente, muchos en la comunidad espacial tienen una mentalidad similar, con una gran nostalgia del Apolo, cuando teníamos un "programa espacial real".

Después del anuncio del presidente Bush sobre la Nueva Visión para el Exploración Espacial hace unos seis años, del programa despegó bajo el mandato del administrador de la NASA Sean O'Keefe y el jefe de exploración en el Almirante Craig Steidle. Sin embargo, después O'Keefe dimitió, y fue sustituido por Mike Griffin, formó su propio equipo dirigido a lo que podría llamarse un "Apolo con esteroides" completo, con un cohete y un módulo de servicio y tripulación mayores. Griffin esperaba que como los indígenas del Pacífico, que repitiendo los planes de los padres de la era espacial, podría repetirse su éxito también.

Pero, Apolo sólo fue un éxito por el hecho de que ganamos a los rusos en la carrera hacia la Luna en un punto álgido de la guerra fría, que en realidad era la razón principal que justificaba la financiación recibida, que en ese momento llegó a ser del 4% del presupuesto federal. En términos de proporcionar una alternativa asequible y políticamente sostenible el programa espacial tripulado, fue un completo fracaso, como lo demuestra que de hecho se interrumpiera (y la decisión de hacerlo se tomó, de hecho, en 1967, incluso antes del primer alunizaje). La estrategia de repetir sus planes, ha provocado que la nueva visión vuelva a fallar. Debido a su lento progreso, y su enfoque basado en los éxitos de los 60, se parecía más a un Apolo con vitaminas que a un Apolo con esteroides.

Aunque mi admiración y gratitud hacia Tom Jones por su servicio a nuestra nación, tanto en nuestro planeta como fuera de él, no debe ponerse en duda, creo que está equivocado en su descripción de una nueva política espacial como "un camino a ninguna parte". Al llamarlo así, cae en las mismas trampas mentales que muchos de nosotros hemos tenido durante los últimos 40 años desde el programa Apolo, en los que no tuvimos un programa espacial tripulado real. Partiendo del enfoque de que si no teníamos algo que se pareciese a una meta como las del Apolo de enviar astronautas de la NASA en un plan específico de una fecha específica en un cohete de realmente grande. Todo ello sin mencionar el gasto de una gran cantidad de dinero. Bajo esta mentalidad cualquier cosa que no se ajuste a este modelo es dar la espalda al universo.--Fuente:ODISEA COSMICA-

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